Liderazgo empresarial

El liderazgo transformacional, una apuesta ganadora en tiempos de crisis

La pandemia global, la más grave del último siglo, ha empujado a gran parte de la comunidad empresarial a un escenario de incertidumbre e inseguridad, un campo de batalla que pocas compañías podían haber imaginado y previsto. En momentos de inestabilidad como los actuales, emerger y mantenerse a flote son dos de los grandes desafíos a los que se enfrenta el tejido corporativo, cuyo papel es fundamental para la recuperación y la reactivación socioeconómica del país.

Y es precisamente ahora, en este tablero tan volátil y exigente, cuando se antoja crucial acometer una reinvención a gran escala, construyendo organizaciones más ágiles y flexibles, con recursos suficientes para amoldarse a esta nueva realidad, atajar la crisis y mirar al mañana con renovada ilusión.

Una transformación cimentada, en buena medida, en un liderazgo empresarial que permita encarar las situaciones adversas con solvencia, lidiar con toda esta problemática y sacar partido de ella.

‘Nuevas’ habilidades directivas

La concatenación de cambios inducidos por la pandemia a nivel organizativo y operacional (una digitalización acelerada, la generalización del teletrabajo, la adecuación de procesos y metodologías, nuevas formas de relaciones personales, sociales y laborales, etc.), supone un reto colosal para la dirección empresarial.

Al igual que no hay recetas exclusivas para sortear la crisis, tampoco existen modelos únicos de gestión que funcionen para todos los equipos, para todas las compañías y todos los sectores de actividad. Con un margen de maniobra ínfimo, sin apenas perspectiva para anticiparse y poca capacidad para reaccionar, el liderazgo corporativo ha tenido que implementar decisiones clave para tratar de asegurar el correcto rumbo de las organizaciones.

Así, en el escenario actual, que exhorta a innovar y anticiparse a los vaivenes de los mercados y las actuaciones de la competencia, la faceta más humana y emocional se revela como un factor determinante para conseguir que las empresas cumplan sus metas y alcancen el éxito profesional.

Conscientes de la transcendencia de estas habilidades directivas, un gran número de sociedades continuará jugando la baza del liderazgo transformacional, un estilo de management centrado en el capital humano en el que los directivos inspiran y motivan a los miembros de sus equipos, alentándoles a promover el cambio e implicándoles en la consecución de unos objetivos comunes.

De esta forma, en la era poscovid, el líder seguirá manteniendo su función capital dentro de la empresa, velando por guiar a las personas y los equipos, desarrollando todo su potencial; encargándose de mantenerlos cohesionados y enfocados en una misma dirección, haciendo que conserven su entusiasmo e implicación para garantizar el buen funcionamiento organizativo.

Eso sí, para hacerlo con garantías, ese referente institucional deberá armarse con una serie de habilidades y competencias directivas que graviten sobre valores como la empatía, la confianza, la transparencia, la honestidad, la integridad, la constancia o la búsqueda de la mejora continua.

En este cometido serán imprescindibles aquellos perfiles de mando con pensamiento crítico, actitud inclusiva y un espíritu colaborativo, que encaren con arrojo y sensatez los retos presentes y futuros, que sepan potenciar al máximo las capacidades de sus colaboradores y conseguir que esa evolución tenga continuidad en el tiempo. Un ingrediente fundamental para tratar de asegurarse el progreso empresarial.

La propia dinámica transformadora de la crisis está consolidando el protagonismo de consejeros y administradores capaces de conjugar a la perfección misión, visión y valores empresariales; de entroncar, sin fisuras, estrategia, estructura y capital humano. El papel de ejecutivos que saben asumir responsabilidades y coordinar equipos; inspirar, motivar e influir. El rol de aquellos directivos con dotes para establecer objetivos, medir, evaluar y comunicar. En definitiva, un estilo de liderazgo que, con el foco en las personas y aplicado en la buena dirección, reporta beneficios a todos los niveles, generando más valor de negocio y haciendo crecer las compañías.

Transparencia gestión empresarial

La transparencia como palanca clave en la gestión empresarial y los consejos de administración

Integridad, honestidad, respeto, responsabilidad social… En los últimos años, los valores corporativos se han convertido en el santo y seña de la comunidad empresarial, en la mejor carta de presentación de la identidad y la cultura organizacional. Aspectos todos ellos definitorios cuya correcta articulación influye de manera muy positiva en los resultados.

La necesidad de construir reputación es un objetivo consustancial al mundo de los negocios. Esta meta inalienable descansa, en gran medida, sobre la transparencia. Un principio que, junto a la confianza y la credibilidad, conforman una terna de activos fundamentales que las empresas deben labrar y administrar con eficacia para asegurarse una correcta gestión de su actividad, crear valor a largo plazo y alcanzar el éxito.

Un principio institucional de referencia

“Claro, evidente, que se comprende sin duda ni ambigüedad”. Una de las acepciones del término ‘transparente’ según la RAE. Extrapolada al ámbito corporativo, la transparencia se ha convertido en un valor estrechamente ligado a la información relevante, a una información –tanto económica como no financiera- que necesita comunicarse de una manera veraz, sin ocultación, ni manipulación; sin asimetrías ni distorsiones. Documentación que, en su conjunto, permita un análisis del desempeño de la compañía en relación con los aspectos mercantiles, ambientales y sociales más relevantes, así como una toma de decisiones fundada.

Certeza, claridad y un sentido unívoco son elementos concluyentes a la hora de fraguar confianza entre todos los grupos de interés que se relacionan con la organización (empleados, clientes y proveedores, accionistas…), entre todas aquellas partes que posibilitan que una empresa se mantenga operativa y salga adelante. Una interrelación que, como no puede ser de otro modo, debe discurrir en un marco de fiabilidad y veracidad.

Más argumentos a favor de la transparencia en los procesos de gestión empresarial. Una organización que desarrolla este principio de gobernanza, incorporándolo orgánicamente a sus estructuras, fomenta la colaboración, mejora el clima laboral y la satisfacción de los clientes, anotándose beneficios en materia de productividad, eficiencia y excelencia.

De este modo, la transparencia se ha convertido en un indicador básico a la hora de crear y transmitir confianza en la esfera corporativa; en un instrumento esencial para alentar y sostener la credibilidad en un entorno global tan competitivo como el actual, hasta tal punto que hoy en día es prácticamente imposible garantizar la existencia –y el éxito- de una empresa sin transparencia.

Hacia unos consejos más transparentes

Con el paso del tiempo, la comunidad empresarial ha ganado visibilidad mediática y un reconocimiento más amplio por parte de la opinión pública. Al mismo tiempo, sus actuaciones producen un mayor impacto social. Circunstancias todas ellas que obligan a mostrar y explicar sin ambages que sus acciones están totalmente alineadas con su misión, esencia y valores.

En un mercado cambiante, el gobierno corporativo debe evolucionar y adaptarse, haciendo uso de las mejores prácticas que le permitan crecer de una forma controlada y sin desequilibrios significativos en su gestión operativa. Como máximo órgano en el escalafón gerencial, el consejo de administración tiene que estar totalmente comprometido con el principio de transparencia, proyectándolo a todos los niveles dentro de la entidad.

En este sentido, la transparencia y una comunicación fluida deben convertirse en una prioridad dentro de su estrategia organizativa, en un requisito de obligada observancia. A la hora de rendir cuentas, nada mejor que divulgar toda la información relativa a la compañía de una forma diáfana, íntegra y responsable, incluyendo, entre otros inputs, los datos referidos al cumplimiento normativo (compliance), la estructura y el reparto accionarial, la política de remuneraciones, su situación financiera, los resultados y la rentabilidad, el impacto en la sociedad, etc.

Maniobrar y avanzar en esta dirección constituye, sin duda, una buena señal del grado de cumplimiento de buenas prácticas de gobierno corporativo de las organizaciones, pudiéndose traducirse en ventajas significativas a la hora de mejorar su capacidad de acceso a la financiación e incrementar su valor de mercado. En caso contrario, la opacidad y una falta de transparencia pueden comprometer muy seriamente la reputación y el negocio.

La paridad como objetivo irrenunciable en el gobierno corporativo

Con el paso de los años, las empresas españolas continúan sumándose al cambio social, transformando su cultura organizacional convencidas de que la diversidad, la igualdad de género y la inclusión, entre otros factores, son prioridades estratégicas para derribar estereotipos, mejorar las instituciones y anotarse un desempeño más positivo.

La progresiva incorporación de talento femenino a los órganos de gobierno corporativo es una prueba de dicho compromiso. Al cierre de 2019, la representación de mujeres en los consejos de administración de las sociedades cotizadas de nuestro país alcanzó el 23,7%, con un aumento anual de 3,8 puntos (19,9% en 2018). En las firmas del Ibex 35, el número de consejeras llegó al 27,5%, “un porcentaje próximo al objetivo del 30% fijado para 2020 en el Código de buen gobierno de la CNMV”, según el regulador. Por el contrario, su presencia en la alta dirección se estancó en torno al 16%. Luces y sombras.

De cara a “reforzar a largo plazo la diversidad de género en los consejos”, en enero, el supervisor elevó del 30% al 40% su recomendación –que no imposición- sobre la presencia de mujeres en dichas instancias, cuota que se debería obtener en 2021. Tras una nueva revisión, dicha encomienda se encuentra en cuarentena, con un aplazamiento hasta 2022.

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El talento digital se abre paso en los consejos de administración

Todo fluye, nada permanece. Este aforismo del filósofo griego Heráclito parece tener más vigencia que nunca en el mundo de los consejos de administración, órganos en constante evolución. Si los tiempos cambian, las empresas –y su alta dirección- también.

En un contexto tan voluble, marcado inexorablemente por el impacto de la COVID-19, los retos derivados de la implementación de aspectos regulatorios y la irrupción de la tecnología configuran espacios que demandan una rápida adaptación y gobiernos corporativos más profesionalizados y digitalizados.

Cúpulas en las que los perfiles tecnológicos, con capacidad crítica y una perspectiva analítica y estratégica, jueguen un papel determinante a la hora de liderar la transformación del modelo de negocio, de los estamentos directivos y, por extensión, de la propia cultura organizativa.

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Sandbox, un espacio de convivencia para la regulación analógica y la innovación digital

La digitalización en el entorno corporativo es un proceso imparable, un fenómeno clave para resistir y avanzar en un mercado global. Una dinámica donde la tecnología, prácticamente omnipresente, representa un elemento diferenciador en la cultura organizativa capaz de transformar, a gran velocidad y con notable impacto, la actividad empresarial, las rutinas profesionales y los hábitos de consumo.

Sin embargo, en ocasiones, los avances tecnológicos topan con muros normativos. La regulación existente no siempre sigue el ritmo marcado por las TIC, mostrando reticencias, cierto desfase o una falta de adecuación. Con este punto de partida, cada día cobra más sentido la idea de promover una rápida adaptación y evolución del marco legal a los nuevos retos digitales emergentes. Una simbiosis inaplazable en este nuevo paradigma poscovid.

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RSC: el valor del compromiso en la recuperación poscovid

A comienzos de año, el mundo cambió. Quién sabe si para siempre. La pandemia nos ha dejado una crisis sanitaria, social y económica sin precedentes que ha volteado la realidad que conocíamos, proyectando un escenario dramático e incierto en lo personal y lo profesional, en la esfera individual y colectiva.

En tiempos de ‘nueva normalidad’, el tejido empresarial no ha escapado a una espiral que ha castigado su desempeño, lastrado sus resultados y amenazado su propia supervivencia. Otros muchos negocios, menos afortunados, han sucumbido devorados por esta dinámica.

Todo ello no ha hecho sino avivar el debate sobre la necesidad, hoy por hoy ineludible, de dar un nuevo giro a la actividad corporativa. Un cambio de rumbo basado en la adopción de políticas socialmente responsables, líneas maestras que impregnen el ADN institucional y se conviertan en sus señas de identidad. Una filosofía que ahora, en esta etapa poscovid, será primordial para encarar la ansiada remontada.

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Ciberseguridad - Gobertia

Ciberseguridad ¿asignatura pendiente en los consejos de administración 4.0?

La eclosión del coronavirus ha cambiado las reglas del juego en el ámbito corporativo, sacudiendo modelos sociolaborales profundamente arraigados y transformando parte de los sistemas organizativos empresariales que conocíamos hasta la fecha. El confinamiento decretado por la pandemia ha traído un incremento del trabajo en remoto y del uso de Internet, una experiencia urgente, un tanto improvisada y novedosa para muchas compañías, con visos de consolidarse en esta ‘nueva normalidad’.

En este universo ‘hiperconectado’ y totalmente dependiente de la tecnología, la transformación digital ha perdido parte de su esencia disruptiva. El futuro es presente y la ciberseguridad simboliza, hoy en día, un inmenso desafío para empresas, instituciones y particulares. Algo que saben –o deberían saber- muy bien los órganos de gobierno de las mercantiles españolas, con independencia de su naturaleza, tamaño o actividad económica.

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La transformación digital “reinventa” los consejos de administración - Gobertia

La transformación digital “reinventa” los consejos de administración

La crisis desatada por el coronavirus ha impactado de lleno en el mundo empresarial, imprimiendo una profunda huella. En días de pandemia, adaptación y reinvención están a la orden del día. En este periodo, los consejos de administración no han escapado a esta necesidad imperiosa de acomodarse al nuevo escenario y reformularse para afrontar con garantías los retos presentes y futuros.

En un entorno incierto y exigente como el actual, la expansión de la Covid-19 obliga a los órganos de gestión a cambiar la forma de pensar y actuar, a asumir un mayor protagonismo en el seno de las compañías, apostando por una estrategia tecnológica transversal y plenamente alineada con el plan de negocio.

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Buen gobierno, garantía de un cambio seguro - Gobertia

Buen gobierno, garantía de un cambio seguro

Por: José Carlos Pla – Presidente del Consejo Asesor de Gobertia Global.

Digitalización como motor del cambio

La última década ha supuesto una verdadera transformación para el mundo empresarial con un impacto en todos los ámbitos: estratégicos, tácticos y relacionales.

La digitalización ha sido el gran motor que ha impulsado este cambio, ha supuesto un cambio cultural en los equipos, en la comunicación interna y externa, y en la visión estratégica de las Compañías. Eficiencia, información y control han sido los grandes retos de este cambio; la capacidad de las empresas de tener ahorros productivos; gestionar de una forma más inteligente y efectiva los equipos; controlar las acciones y posibilidad de realizar análisis de actuación para buscar oportunidades de negocio; la capacidad de acceder a datos para tomar decisiones más precisas; transparencia de las acciones propias y de la competencia…

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