La Tecnología al Servicio del Buen Gobierno

Por: Guillermo Soto – Director General de Gobertia España

 

Basado en mi ponencia en el II Foro del Consejero de la APD celebrado en Santiago de Compostela el 24 de octubre de 2018

Comenzaré por compartir lo que entiendo por buen gobierno corporativo como paso previo a la explicación sobre cómo la tecnología puede contribuir a conseguirlo, todo ello con base en la experiencia adquirida durante mis 25 años de trayectoria profesional así como en las cerca de 200 reuniones mantenidas en los 20 últimos meses con presidentes, CEOs, secretarios generales y responsables de IT de todo tipo de organizaciones.

El buen gobierno corporativo se refiere al conjunto de mecanismos relacionados con la estructura y los procedimientos de una organización al servicio de la generación de valor de manera sostenida y simultánea para todos sus grupos de interés.

Matizaré a continuación los elementos claves de la definición para asegurar la mejor comprensión posible de la misma:

  • Mecanismos: pueden ser decisiones, medidas, normas internas, iniciativas, procesos, órganos o funciones de gobernanza y control, recursos, tecnología, eventos…

 

  • Organización: comprende cualquier tipo de entidad incluyendo empresas públicas, privadas, cotizadas o no, asociaciones, fundaciones, colegios profesionales, instituciones académicas, ONGs, federaciones, clubs deportivos…

 

  • Generación de valor: fundamentalmente se refiere a la consecución o superación de los objetivos económicos o de otro tipo que pueda tener la organización, su desarrollo en la dirección marcada por su visión y o plan estratégico, la perdurabilidad en el tiempo de la organización y la mejora de su reputación, que está íntimamente relacionada con las 3 anteriores y con la confianza que es necesario construir en todos los grupos de interés.

 

  • De manera sostenida: hace referencia al peso que debe asumir el impacto de cualquier medida para la organización en el medio y el largo plazo.

 

  • Simultánea para todos los grupos de interés: las organizaciones deben prestar particular atención al impacto específico de cualquier acción o decisión sobre todos y cada uno de sus principales grupos de interés: inversores, empleados, clientes, proveedores, socios estratégicos, consejeros y de forma muy relevante el medio ambiente y el conjunto de la sociedad.

 

El buen gobierno corporativo no es, por tanto, la respuesta en forma de pesadas tareas burocráticas a una serie de requisitos que tienen su origen en el marco regulatorio aplicable, las recomendaciones de organismos relevantes o los códigos y procedimientos internos.

Aunque una gran parte de los mecanismos citados vienen definidos desde los órganos de gobierno o los comités de dirección, su asimilación y traducción en acciones concretas y pautas de comportamiento repetidas se debe producir en el conjunto de la organización para que el buen gobierno se traduzca en valor tangible y cuantificable.

Dicho de otro modo, la voluntad de hacer las cosas correctas correctamente, es decir el buen gobierno, debe formar parte de la cultura de la entidad si aspira a convertirse en una herramienta verdaderamente efectiva de generación de valor sostenido.

Y con estas consideraciones presentes, ¿Qué papel puede desempeñar, en mi opinión, la tecnología en la mejora de la gobernanza de una organización?

La tecnología, correctamente aplicada, deberá contribuir positivamente en aspectos tan relevantes como:

  • La ciberseguridad: frecuentemente de encuentra entre las 3 principales preocupaciones de los consejos de administración con los que tratamos habitualmente. Aunque la mayor parte de las fugas de información se producen por descuidos humanos no intencionados, la tecnología contribuye significativamente a que estos episodios no se produzcan así como a proteger a las entidades contra los cada vez más numerosos y diversos tipos de ciberataques.

 

  • La eficiencia: La regulación, las recomendaciones de organismos reconocidos, los procedimientos internos y códigos internos así como la firme voluntad de hacer las cosas bien pueden generar una carga burocrática que la tecnología nos puede ayudar a gestionar y a aligerar a través de la automatización y digitalización de procesos. La disminución de errores, la gestión eficiente de los cambios, o la reducción de costes son mecanismos de generación de eficiencia que se activan a partir del uso adecuado de la tecnología.

 

  • El control: Aún cuando debe de quedar muy clara la división de funciones y responsabilidades entre el equipo de gestión de la actividad en el día a día y el consejo de administración, la tecnología deberá permitir mantener informados a los miembros de los órganos de gobierno con la información adecuada en términos de frecuencia, contenido, formato, calidad e inmediatez para que pueda ejercer su responsabilidad de supervisión y control de la forma más efectiva posible.

 

  • La aplicación de las políticas de transparencia y confidencialidad: que aunque puedan parecer términos contrapuestos, en realidad no lo son. La transparencia consiste en poner a disposición de los grupos de interés la información que necesiten para el ejercicio de su función.La confidencialidad consiste en asegurar que quien no deba de ver una determinada información no pueda acceder a ella. La tecnología no define políticas de seguridad de los órganos de gobierno, si no que ayuda a que se apliquen y cumplan con rigor.

 

  • La protección jurídica: en cuestiones tan relevantes como el deber de diligencia exigido a los administradores que deben ser capaces de demostrar que en todo momento han obrado de acuerdo al marco normativo vigente durante el ejercicio de su responsabilidad . La tecnología permite disponer de trazabilidad de la actividad y de la implicación de los consejeros en los órganos de gobiernos a los que pertenecen.

 

  • La comunicación, la colaboración y la implicación de los miembros de los órganos de gobierno para conseguir mejorar el funcionamiento de los mismos: tanto la regulación como las recomendaciones de los diferentes organismos reconocidos apuntan a aumentar la participación de los miembros de los órganos de gobierno en la realidad de la empresa como mecanismo para maximizar el impacto en la generación de valor de su experiencia y conocimiento. La tecnología facilita, simplifica y agiliza la contribución de los consejeros a la mejora de la gobernanza y, como consecuencia, al éxito del conjunto de la entidad.

 

  • Comunicación, formación y sensibilización del conjunto de la organización: todos ellos aspectos esenciales para crear una cultura de buen gobierno, es decir, para generar patrones repetidos de comportamiento deseable en todos los niveles jerárquicos. La tecnología también puede contribuir a mejorar sustancialmente la efectividad de las campañas que se realicen en estas tres áreas.

 

  • Cumplimiento normativo y gestión del riesgo global de la entidad: son responsabilidades fundamentales del consejo de administración que se pueden apoyar en la tecnología para ser ejercidas con rigor operativo y eficiencia económica simultáneamente.

 

  • Generación de confianza en todos los grupos de interés: será la consecuencia de hacer todo lo anterior correctamente para lo cual la tecnología se vuelve una palanca indispensable y catalizadora de la efectividad de todos los mecanismos de la organización al servicio de su buen gobierno.

 

Descubre Gobertia

Gobertia

 

Dejar un comentario