LA RESPONSABILIDAD DEL CONSEJO Y LA REGULACIÓN PARA LA ESTABILIDAD DEL SECTOR FINANCIERO

La crisis global sufrida, la caída de empresas con mayor o menor alcance, evidenciaron los fallos detectados en diversos aspectos del anterior sistema.

Esta situación ha favorecido la aparición de nuevas normativas y recomendaciones que afianzan el comportamiento profesional de las empresas y que mejoran la protección de los accionistas, empleados y a la estabilidad del sistema económico global y su sostenibilidad.

Si bien las labores de control son imprescindibles para evitar riesgos, cada vez más se espera que los Órganos de Gobierno participen activamente en la estrategia de la Compañías. Para ello tienen que demostrar que poseen la experiencia y competencia oportunas. El éxito de un buen Consejo se traduce en la definición de una estrategia clara y sólida para la Compañía.

Sin embargo, en el último Índice de la consultora Spencer Stuart se destaca que la composición de gran número de los Consejos todavía no se adecúa a los requerimientos estratégicos de la compañía

El sector financiero es el sector donde esta exigencia y regulación ha llegado al más alto nivel. El Banco Central Europeo participa activamente en la decisión sobre la elección de los consejeros realizando una evaluación de las competencias, del tiempo de dedicación y validando el programa de formación permanente de los componentes del Consejo.

Desequilibrios y mal gobierno, origen de la grave crisis sufrida

La crisis doméstica que hemos sufrido, anidada por la crisis global y orquestada por el sector financiero tuvo origen en los desequilibrios acumulados y potenciados durante los años de expansión.

Según reflejan los datos del Banco Central Europeo y Banco de España:

  • El crecimiento excesivo del crédito bancario que se triplicó en el curso de 7-8 años
  • La financiación relacionada con la vivienda que representaba el 55% del crédito total al sector privado al inicio de la crisis, en medio de una burbuja de precios.
  • La deuda externa que llegó a suponer un 70% del PIB en 2008.
  • El exceso de capacidad instalada que aumentó un 15% hasta el comienzo de la crisis y con una densidad del doble comparada con nuestros países vecinos.

Junto a los desequilibrios generalizados, la crisis de algunas cajas de ahorro han sido un claro ejemplo de “mal gobierno”.

Los órganos estaban altamente politizados por el elevado componente de corporaciones locales y autonómicas, entidades fundadoras y con una composición orientada a mostrar una cuota de poder y no un compromiso profesional con la estrategia de las entidades.

La selección de los órganos de gestión no se guio por la meritocracia creando equipos con una clara deficiencia en relación con la preparación técnica y financiera.

La asamblea general, el consejo de administración y el comité de control no lo componían equipos preparados para entender y tomar decisiones financieras. Muchas decisiones fueron partidistas como, por ejemplo, el hecho de que muchas concesiones crediticias favorecieran a ciertos empresarios sin tener en cuenta un profundo análisis crediticio ni la desproporcionada concentración del riesgo.

Esto nos ha llevado a vivir una absoluta falta de disciplina en algunas entidades en las que se tomaron decisiones al margen de los principios ortodoxos del sistema financiero y con una absoluta falta de rigor: falta de documentación, proyectos poco y mal elaborados, viabilidad basada en facturas aleatorias.

Contrasta esta situación con otras Cajas de Ahorro que sí tuvieron una gestión impecable y siguieron los principios básicos del gobierno corporativo.

 

La responsabilidad del Consejo y la regulación como medida para afrontar futuras situaciones

La misión de los consejos en estas situaciones es fundamental. Además de la capacidad y la preparación deben tener un papel importante en la toma de decisiones evitando situaciones en las que un presidente pueda ostentar un exceso de poder fáctico.

Según el último Índice de Spencer Stuart, el 59% de los consejeros son ejecutivos. Hemos mejorado en los últimos 10 años (en 2006 teníamos el 72%), pero todavía estamos alejados de otros países europeos

Las exigencias y roles de los Consejos de Administración de las entidades se han incrementado. El papel ahora en la toma de decisiones es realmente importante y asume responsabilidades que antes residían en la línea ejecutiva. Está, a su vez, obtiene el gran beneficio de estar respaldada por el Consejo.

La EBA en el 2014 marcó las directrices de prácticas supervisoras promoviendo la toma de fuertes medidas para evitar estas situaciones. Las directrices que marca el Banco Central Europeo y supervisa el Banco de España son la base para que los dirigentes de las entidades realicen sus funciones diligentemente.

El proceso de mapeo de entidades, la coordinación con los supervisores de otros países, la colaboración en el intercambio de información y comunicación, las medidas en situaciones de emergencias, el seguimiento de las políticas de capital o la evaluación del control del riego, son medidas que deben ser conocidas y asumidas por los Consejos de administración de las entidades. Es su responsabilidad exigir el seguimiento de estas normativas al equipo ejecutivo.

La EBA también marca las directrices de la auditoria interna que toma un papel de mayor responsabilidad y rigor tras la crisis, y ha influido en las líneas organizativas de las entidades como, por ejemplo, la no dependencia del departamento de riesgos del director comercial.

 

La transparencia comportamiento ético obligatorio

Durante los años de crisis ciertas entidad mostraron al mundo una imagen no real.

Como medida de garantía ahora los consejeros tienen que someterse a un estricto proceso de aprobación en la que el propio Presidente del Banco Central Europeo firma la idoneidad para asumir esos puestos de alta responsabilidad e impacto.

La selección es, por tanto, más intensa y la composición más armonizada.

Además de la transparencia en la forma de selección, la información que se debe recibir debe ser clara, detallada y completa.

 

Las Fintech como reto regulatorio del sector financiero en un futuro

Cada vez hay más actores que se apartan del modelo tradicional y cuya regulación se hace urgente. No deberíamos replicar la situación anterior.

En el año 2015 se hablaba de 80 Fintech y se espera que el 2017 hayamos cerrado con más de 400, según ha señalado Marta Plana, Vicepresidenta de la Asociación Española de Fintech e Insurtech.  El propio Mario Dragui ha señalado el papel fundamental que éstas tiene en el sector financiero y en la economía en general y también reconoce la necesidad de regulación.

En España ya tenemos el libro Blanco que toma como base el ordenamiento jurídico del Sector Financiero. Merecen especial atención a los nuevos operadores que desean prestar servicios financieros regulados y que, por lo tanto, deberían tener en cuenta las recomendaciones, directrices y experiencia del sector tradicional y nacer con las mejoras de gestión implantadas en los últimos años.

Tenemos un buen camino recorrido y retos enfrente para seguir mejorando: el número de consejeros, los debates estratégicos , el acceso a la información en tiempo y forma para aumentar la involucración del consejero y la preparación de los Consejos, son aspectos que merece la pena ir midiendo para asegurar la excelencia y seguridad en la gestión

José Carlos Pla – Presidente del Consejo Asesor de Gobertia Global

 

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