Buen Gobierno y Digitalización en el Tercer Sector

La buena gobernanza, la profesionalización y la aplicación de las nuevas tecnologías, objetivos de las entidades del Tercer sector para enfrentar con éxito los nuevos retos a que se enfrenta.

El llamado Tercer Sector Social cuenta en España con más de treinta mil entidades que trabajan atendiendo las necesidades de las personas más vulnerables, la protección del medio ambiente y el desarrollo de los derechos sociales.

Más de dos millones de personas, entre empleados y voluntarios, trabajan para entidades integradas en el Tercer sector que, como otros, sufrió los efectos de la crisis, al ver su financiación reducida con los recortes de los presupuestos.

Nuevos Retos

Ante los nuevos retos que nos plantean los cambios económicos, sociales, ambientales y políticos, en ciernes, organismos internacionales, llevan tiempo planteándose cómo estos van a impactar en las sociedades:

  1. La irrupción de nuevas tecnologías con el ahorro de mano de obra, la amortización de muchos puestos de trabajo, y la dificultad de que las personas afectadas por esos despidos,  encuentren un nuevo puesto de trabajo.
  2. La crisis demográfica y el galopante envejecimiento de la población, que está convirtiendo a España en un país con una proporción de población jubilada, con más que probable riesgo de colapsar el sistema de pensiones y sanitario.
  3. El proceso acelerado de concentración de la población en grandes urbes que por una parte facilitará la  eficiencia de los servicios públicos, pero por otra  planteará otra serie de problemas añadidos, como la existencia de guetos producidos por la pauperización económica de muchas personas que quedarán al margen de la economía productiva, o la marginación de aquellas minorías que se queden en núcleos rurales semi-abandonados y a los que resulte más costoso o económicamente inviable prestar los servicios más básicos
  4. El aumento de la presión inmigratoria, desde el continente africano acuciada por el hambre que provocarán las sequías y las guerras.
  5. El cambio climático con fenómenos meteorológicos adversos, inundaciones e incendios y una proliferante desertización. Frente a todos estos retos han de estar igualmente preparadas las entidades del Tercer sector.

Cada una de las cuestiones a las que aludimos plantea nuevos retos a todas las organizaciones que operan en el mismo, tanto a aquellas que actúan con las personas mayores, cómo a las que lo hacen con emigrantes, desfavorecidos, o actúan ante situaciones catastróficas, o frente al cambio climático.

Todas ellas deberán plantearse formas más eficaces de organización, de cooperación y trabajo social que palíen los nuevos problemas que conllevarán las nuevas situaciones; entre otras también la brecha digital como nueva forma de exclusión social.

En definitiva, las entidades del tercer sector deberán de reorientar sus recursos a las nuevas necesidades, a las que igualmente deberán de hacer frente los estados, con una mejor inversión de los recursos disponibles, y de la mano también de las propias empresas llamadas a realizar políticas efectivas de responsabilidad social, so pena de que el propio sistema de libre mercado no sucumba ante esos mismos retos.

 

Plan Estratégico del Tercer Sector de Acción Social

Tras un proceso de elaboración participativo, en el que colaboraron más de mil personas y ciento ochenta y seis ONGS, en el mes de junio de 2017 se aprobó por los diferentes órganos de gobierno de las principales coordinadoras y plataformas de entidades sociales de España el III Plan Estratégico del Tercer Sector de Acción Social. Este nuevo Plan, enuncia seis metas estratégicas de trabajo hasta el 2021.

META 1. Ofrecer NUEVAS RESPUESTAS DE CALIDAD A LAS NECESIDADES de las personas desde una GESTIÓN INTELIGENTE del factor humano, del conocimiento y de las nuevas tecnologías.

META 2. Ser más transparentes, más permeables a la comunidad, MÁS PARTICIPATIVOS en su gobernanza, más amplios y equitativos en su base social.

META 3. Consolidar un estatus de interlocutor  ante todos los niveles de gobierno y participar en el diseño, ejecución y seguimiento de normas, políticas y decisiones que afectan al bienestar de la ciudadanía.

META 4. Multiplicar su impacto en la opinión pública, apoyándose en discursos compartidos, evidencias rigurosas y prácticas exitosas.

META 5. Contar con CAPACIDAD OPERATIVA Y SOSTENIBLE para cumplir su misión y prestar una atención de CALIDAD.

META 6. Alcanzar mejores resultados a través de la COLABORACIÓN interna entre entidades diversas y nuevas formas de cooperación con otros actores.

Analizando estas metas comprobamos cómo más de una de ellas está relacionada con la gestión de las entidades. La propuesta es que esa gestión sea “más inteligente”, “tecnológicamente más operativa”, “más rigurosa”, “más cooperativa, participativa y transparente”, “más sostenible “, ”mejor comunicada y compartida”  y “de mayor calidad”.

 

Profesionalización del Sector

Estos metas sólo se pueden alcanzar mediante la profesionalización del tercer sector, tanto de quienes ostentan cargos de gobierno y dirección, como de los mandos intermedios y del personal;  impulsando la  formación de todos los intervinientes y el uso de  nuevas tecnologías, extendiendo las mejores prácticas de buen gobierno, de  transparencia,  rendición de cuentas y compliance, del sector empresarial privado, en el Tercer sector.

La transparencia, que debe de alcanzar no solo a la utilización de los recursos económicos y la rendición de cuentas, sino también a la   toma de decisiones en el seno de las organizaciones; exige de una adecuada política de comunicación, tanto interna como externa.

La transparencia y la comunicación pueden y deben comprender desde la adecuada utilización de los medios digitales, a la apertura de los espacios de decisión.

Por otra parte también se hace imprescindible la sostenibilidad económico/financiera del sector, que debe partir de la aportación del sector público,  mediante un modelo más claro y estable, que garantice la sostenibilidad de proyectos, que tenga un reparto equitativo entre el ámbito estatal y autonómico y en el que se deje mayor poder de decisión a los ciudadanos, mediante su voluntaria aportación  como contribuyentes a los fines sociales a que quieren destinar parte de sus impuestos; pero también del sector privado a través del mecenazgo y  las  fundaciones privadas.

En el ámbito de la obtención de recursos privados o donaciones, se hace necesaria una nueva regulación de la Ley de Mecenazgo, que incentive la colaboración de ciudadanos y empresas en las actividades de interés general.

Resulta evidente que las mejores prácticas de buen gobierno pasan por adaptar la manera de trabajar a las nuevas tecnologías aprovechando las oportunidades que ofrecen estas nuevas herramientas para desarrollar modelos de gobierno eficaces y eficientes para la generación de valor.

 

Desde este punto de vista, herramientas como la de GOBERTIA, ayudan a incorporar esas buenas prácticas de buen gobierno, al permitir  autoevaluar la dedicación de sus  miembro,  facilitando el cumplimiento de los propios procedimientos internos, y  mejorando  el control interno.

Su exitosa aplicación a entidades del Tercer sector, asociaciones y fundaciones, hacen de GOBERTIA un instrumento útil para conseguir la eficaz gestión de las entidades del tercer sector, entidades que cada vez serán más necesarias e imprescindibles para el mantenimiento de la paz social.

 

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