Afrontar el desafío digital desde el consejo de administración

Afrontar el desafío digital desde el consejo de administración

En muy poco tiempo, el pujante proceso de transformación digital ha dado un paso de gigante, avanzando imparable. Y la pandemia no ha hecho sino acelerar esta ‘revolución’.

A las puertas de una nueva normalidad, la digitalización se ha convertido en un deber irremplazable para la comunidad empresarial. Un elemento crítico para la supervivencia, la competitividad y el crecimiento de las compañías, no solo en momentos de dificultad.

En su misión de salvaguardar los intereses de los accionistas, y siendo el máximo responsable de trazar la estrategia de la organización, ¿cuál es el rol del gobierno corporativo en esta transformación? ¿cómo debe involucrarse el consejo de administración en este proceso para asegurar la implementación, promover el impulso y garantizar su éxito?

Mayores competencias digitales

Antes de que la pandemia noqueara la realidad que conocíamos, Industria 4.0, tecnologías emergentes y transformación digital constituían, con todas sus derivadas, algunos de los grandes desafíos a los que se enfrentaban los consejos de administración y los órganos de dirección empresarial.

En este punto de inflexión, donde además gana terreno una visión de negocio cimentada sobre pilares como la sostenibilidad socioeconómica y medioambiental, la digitalización escala posiciones en la agenda institucional. Una gran responsabilidad con profundas implicaciones para el consejo, más allá de su papel de liderazgo, puesto que este salto repercute en la composición de las juntas, en su dinámica de funcionamiento interna, en la seguridad, su eficiencia y, por extensión, en todo aquello cuanto rodea al resto de la entidad.

Este escenario cambiante requiere una respuesta proactiva y estratégica por parte del órgano central en la toma de decisiones, que deberá pertrecharse de mayores competencias -y perfiles- digitales.

En resumidas cuentas, el consejo de administración debería erigirse en una pieza capital para gobernar el cambio a partir de la incorporación de la tecnología, sirviendo de espejo en el que pueda verse reflejado el conjunto de la organización. Obviar esta realidad supondría, muy probablemente, truncar la viabilidad de la compañía y rebajar el valor para todos sus grupos de interés.

Hoja de ruta

En este trayecto sin billete de vuelta, el itinerario básico hacia la transformación digital diseñado desde el gobierno corporativo podría articularse en varias etapas:

  • Toma de conciencia. El proceso de transición hacia estándares más digitales debe partir desde arriba. Para ello, se precisan consejos y consejeros con mayores conocimientos tecnológicos, más profesionalizados y digitalizados, con destrezas específicas en la materia, capaces de diseñar este cambio, supervisarlo y transmitirlo adecuadamente al resto de la organización. Nada mejor que predicar con el ejemplo.
  • Definición de la estrategia. La transformación digital es un fenómeno que trasciende la mera adopción de nuevas tecnologías. El proceso demanda un abordaje integral, holístico. De ahí la necesidad de fijar, por parte de la junta, un plan de acción que gravite sobre el impacto de la tecnología en su actividad, en el sector en el que compite y que tenga en cuenta, entre otros factores, los cambios sustanciales que deparará para el conjunto de la compañía, para su modelo de negocio, las expectativas de los stakeholders
  • Análisis y gestión de riegos. En contextos de especial complejidad, la previsión, la anticipación y una respuesta organizada por parte del consejo, brújula en la gestión de una crisis, son dos elementos clave para adaptarse a los nuevos requerimientos. Para detectar amenazas y oportunidades asociadas a las TIC (en especial, la ciberseguridad). Para tratar de predecir la intensidad y velocidad del cambio. Trazar un mapa de riesgos y posibles disfunciones permitirá, entre otros beneficios, lanzar una respuesta estratégica en este proceso de digitalización.
  • Modular la transformación. Con una visión a medio y largo plazo lo más perfilada posible, gobierno corporativo y equipos de dirección (con la figura del CIO, Chief Information Officer, a la cabeza) tienen que trabajar al unísono, coordinadamente, para guiar a la entidad en una transformación digital satisfactoria, sabedores de que este viaje supondrá, en algunos casos, repensar sus modelos de negocio, reinventarse y establecer nuevas fórmulas para seguir adelante. Su misión: alinear estrategia y operaciones, pautando la puesta en marcha de un plan consistente de transformación digital. En particular, el consejo debe irradiar ese proceso de cambio a todos los ámbitos organizacionales, siempre con la premisa de construir compañías capaces de competir con garantías en el mercado y generar valor para los grupos de interés y la sociedad en su conjunto.
  • Apostar por las personas. Transformar digitalmente una empresa supone una metamorfosis de gran envergadura en la estructura y la cultura corporativa, en el día a día de todos sus integrantes, en la manera de relacionarse e interactuar. Un cambio humano complejo que no puede descolgarse del tecnológico. Por ello, consejo de administración e instancias gestoras deben promover el desarrollo constante de los empleados, el diálogo, el aprendizaje, la formación en nuevas competencias y habilidades digitales, la incorporación y la retención del talento para adaptarse, sobrevivir y crecer.

La adopción masiva de la tecnología impacta en los negocios, deja huella en las personas y tiene su reflejo directo en la sociedad. Los consejos de administración tienen ante sí la tarea de promover un pensamiento digital con el que enfilar los cambios surgidos de esta disrupción. Y proponer nuevas soluciones. Solo de esta manera estarán en condiciones de superar eventualidades y avanzar con paso firme hacia la excelencia empresarial.